La situación de la clase trabajadora exige subir salarios y pensiones y bloquear los precios

Publicado el por Redacción de Información Obrera

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Ningún decreto será posible o tendrá efecto sin la movilización masiva para detener la oposición de la reacción, de los franquistas de las instituciones del Estado, perros de presa de la gran propiedad.

Como un azote sobre la mayoría de la población que vive de un salario o una pensión ha caído el anuncio de la subida de la inflación en agosto: 4’3% de aumento; cuando los salarios de convenio, el SMI y las pensiones no llegan o apenas superan el 3%. Subidas brutales en combustibles, energía, transporte y alimentos; cuando ya la tercera parte de la población no llegaba a fin de mes. Y septiembre se anuncia peor.

No valen excusas. Por encima de la guerra o las catástrofes «naturales», es una decisión consciente del capital, de los grandes monopolios, el aumentar sus beneficios aplastando a la población, llevándola a una situación en que la principal preocupación sea como subsistir.Y recordemos que el IPC oficial no registra el aumento exponencial de la vivienda que provoca 500 expulsiones por día.

¿Quién es responsable? Sin duda, el capital y el «libre mercado». Libre para quienes especulan con la vivienda, el petróleo, los alimentos.

¿Quién es también responsable? Los que gobiernan y permiten, sin hacer nada, que esto continúe así. El drama del desahucio de Maricarmen ha multiplicado los esfuerzos para buscar medidas. Pero las que se anuncian, tanto para la vivienda como para los combustibles, son paliativas.

Ninguna medida de fondo se puede llevar a cabo sin atacar los privilegios del capital, la gran banca, las energéticas, los monopolios de distribución.

Si el Gobierno quiere defender a la población trabajadora, su base social y electoral, tiene que actuar de inmediato, y no con parches. Tiene que bloquear los precios de combustibles y artículos de primera necesidad, expropiar a los fondos buitre. Estas son las exigencias de los electores de Berlín, como lo fueron en Nueva York. Y aquí.
Aquí se inscribe la responsabilidad del movimiento obrero, de los sindicatos, cuya función es defender el poder de compra de salarios y pensiones (como acaban de recordar los trabajadores de Airbus).
Ningún decreto será posible o tendrá efecto sin la movilización masiva para detener la oposición de la reacción, de los franquistas de las instituciones del Estado, perros de presa de la gran propiedad. Esta es la tarea del momento. Y se combina con la lucha contra la política de guerra, porque guerra militar y guerra social van de la mano.

Redacción de Información Obrera

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