Parar la política de guerra

Publicado el por Redacción de Infomación Obrera

Categoría: Editorial

Combatir esta propaganda dictada por Trump, la OTAN, la Unión Europea y todas las instituciones del capital es de primera importancia. Porque, como demuestran los recortes que se producen en Alemania y Francia, el aumento del gasto militar sale de los fondos que necesitan los servicios públicos.

Los juicios en curso, tanto el del Tribunal Supremo, de la trama Abalos/Koldo/Aldama, como el de la Kitchen del PP en la Audiencia Nacional –que muestran la podredumbre del régimen y de quienes se arriman a él, y el papel de los cuerpos represivos–, tienen varios objetivos, que están bien lejos de la pretendida independencia de la justicia. Por un lado, intentar implicar penalmente a Pedro Sánchez (que, sin duda, tiene una responsabilidad política) y, por otro, limpiar de toda responsabilidad al PP, como representante genuino de las instituciones heredadas del franquismo que es.
A la vez, en estos días conocemos una multiplicación de huelgas y manifestaciones: los trabajadores del metal de Vigo por sus reivindicaciones, diversos sectores de la enseñanza en Catalunya, Madrid, Valencia, Castilla-La Mancha… tanto es así que los máximos responsables sindicales piden aumentos salariales de un 4% más un 1,5% según la inflación, porque los precios están desbocados. Esta es la realidad, aunque no esté en los titulares de los informativos.

Conciliar gastos militares y gastos sociales es imposible.
Conocemos también una masiva ofensiva mediática sobre la necesidad de aumentar los gastos militares “para nuestra seguridad”. Se busca el enemigo, y si no, se inventa.
Para los trabajadores, la única seguridad es un salario suficiente, una vivienda digna, sanidad y educación públicas y de calidad, y unas infraestructuras viarias y demás que funcionen… Y estas están bajo mínimos, con déficit difícilmente calculable (ver págs. 6 y 7).
Combatir esta propaganda dictada por Trump, la OTAN, la Unión Europea y todas las instituciones del capital es de primera importancia. Porque, como demuestran los recortes que se producen en Alemania y Francia, el aumento del gasto militar sale de los fondos que necesitan los servicios públicos.
Este es el combate en que estamos implicados, porque la lucha por la paz no es una plegaria, es una necesidad, y es un deber para el movimiento obrero y sus organizaciones. Lucha que huye de los dobles lenguajes; es incompatible el NO a la guerra y triplicar, al mismo tiempo, los gastos militares.
Buscar la acción común contra la guerra y el genocidio a escala internacional es el objetivo de la Conferencia y Mitin contra la guerra que se reunirá en Londres el 20 de junio próximo.

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