La “madre” de todas las reformas

Publicado el por Redacción

Categoría: Editorial

La aparente unanimidad en defensa de la reforma laboral pactada entre el Gobierno, los dirigentes de UGT y CCOO y la CEOE se ha resquebrajado. No se aprecia ningún entusiasmo, ni entre los trabajadores ni tampoco entre los que dicen defenderla. Desde estas páginas hemos explicado y desmenuzado los argumentos para demostrar que esta reforma no sólo no derogaba las reformas del 2010 y 2012 de Zapatero y Rajoy sino que mantenía los puntos esenciales reclamados y obtenidos por los empresarios: flexibilidad, facilidad para el despido y reducción de sus costes, precarización máxima, en resumen, todo  lo que ha permitido y facilitado un traslado brutal de las rentas del trabajo al capital. En suma, una pérdida sustancial del poder adquisitivo de los trabajadores. Unas reformas que se sumaron a la fragilización del sistema de pensiones y al debilitamiento de los servicios públicos.

A la importancia de los efectos de estas reformas se suma algo sustancial: la exigencia de su derogación era unánime en el movimiento obrero, así como en los sindicatos representativos, e incluso en los acuerdos con que se formó el Gobierno. Hoy, el desengaño no puede ser mayor, y el argumento central no puede ser más mezquino: nos lo exige Bruselas, y nos lo exige a cambio de unos fondos que ya todo el mundo sabe que no servirán para responder a las demandas sociales más acuciantes: sanidad pública, educación gratuita, servicios públicos suficientes.

Esto explica que, a pocos días de su eventual ratificación en Cortes, ni siquiera la modalidad en que se va a efectuar es conocida. El Gobierno y la patronal quieren simplemente convalidar el decreto del acuerdo firmado, sin ninguna modificación. Pero hay múltiples presiones para que se debata como proyecto de ley, por tanto sometido a posibles enmiendas de los distintos partidos. La CEOE se curó en salud, avisando de que “si se toca una coma podemos descolgarnos”. Y así anda la democracia…

De lo que se trata, en especial para los trabajadores, es de ver las cosas claras, de decir la verdad sobre el contenido del acuerdo, que algunos tacharon de histórico, y de obrar en consecuencia. Aún hay tiempo para echar atrás este acuerdo que no corresponde a los intereses de la mayoría. Y aunque los diputados decidan convalidarlo o dejarlo pasar con algunos matices, todos deben estar convencidos de que la exigencia de derogación real sigue y seguirá siendo una necesidad vital, y, más tarde o más pronto, será arrancada  por la movilización unida de los trabajadores que arrastrarán a sus organizaciones.

En esta vía nos situamos y damos todo nuestro apoyo a la Conferencia Estatal que el CATP organiza este sábado 29 de enero.

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