UN ENGAÑO ABSOLUTO: LA REINDUSTRIALIZACIÓN POR EL REARME
En una situación de falta trágica de inversiones en los servicios públicos, el último calculo oficial sitúa en 80.000 millones la falta de inversión en infraestructuras para mantener el estado de las carreteras, autopistas o vías férreas.
La mitad de los embalses y pantanos del país necesitan reparaciones urgentes (según el informe del Ministerio de Medio Ambiente), mientras tanto en sanidad como en educación se multiplican las movilizaciones que exigen más inversiones económicas, en que los efectos y las causas de la DANA, en Valencia siguen sin resolverse por falta de planes de inversión. La lista sería muy larga y de ello ya nos hemos hecho eco en este periódico.
Mientras, en esta situación vivimos una ofensiva mediática y de las fuerzas políticas mayoritarias sobre la supuesta necesidad de invertir en armamento, en la producción de armas (véase el recuadro) desviando recursos gigantescos a la producción de fuerzas destructivas que llevan –como nos enseña la historia– a la guerra. Quien se prepara para la guerra nos lleva a la guerra.
Cambiar el modelo productivo
Sin duda uno de los abanderados más claros de esta política es el actual ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu. Hace unos meses en una entrevista en La Vanguardia (14.12.025) declaraba «Después de 30 años de deslocalizaciones estamos en el inicio de un cambio de modelo», haciendo constar que la parte de la industria en la producción sigue por debajo del nivel del año
2.000, es decir, por debajo del 15% (en los años 70 era del 25%).
España produce hoy unos 2,4 millones de coches, el segundo en Europa después de Alemania, el 90% se exporta. Según la patronal ANFAC se prevé durante los próximos años una caída del 25%; el cierre de Nissan en 2021 (a lo que se debe sumar la posible liquidación de los tres centros restantes con sus 569 trabajadores) fue el primer signo al respecto. La competencia con las marcas chinas es imparable. Estas producen entre el 20 y el 30 % más barato. China ha exportado 7,1 millones de coches en 2025, para el 2026 su objetivo es exportar 10 millones (debe tenerse en cuenta que durante el 2020 solo exportó 1 millón), Japón 4,4 millones y Alemania 3,2, en un claro descenso estos países.
El ministro propone como salida trabajar junto con empresas chinas.
La Empresa Stellantis N.V. (antiguamente General Motors) ubicada en Figueruelas (Zaragoza) abre el camino, ya tienen prevista la recepción de 2.000 trabajadores chinos para construir la fábrica, o la empresa Chery (Ebro), con sede en la Zona
Franca de Barcelona.
Pero ¿cuál es la solución de fondo del ministro para revertir la tendencia hacia una reindustriali–zación? «la nueva geopolítica nos lleva a aumentar el esfuerzo nacional en defensa y seguridad».
El Plan industrial y tecnológico de seguridad y defensa inyecta 10.400 millones solo en 2025.
Según las cifras previstas para lospróximos cuatro años se invertirán 90.000 millones, según desgranó el
diputado Jordi Salvador en la Comisión parlamentaria el 4 de marzo y que hoy es la cifra oficial –véase el suplemento Dinero de La Vanguardia del 3 de mayo– y sigue el ministro de Industria: «desde diciembre hemos impulsado 31 programas de estrategia, modernización de la Defensa… Creo que estamos ante una nueva oportunidad industrial que no es un tema de un año …en una estrategia de duración en el tiempo… Creo que estamos en el inicio de un impulso industrial, de la reindustrialización».
Se pretende que en esto consista la «soberanía en defensa para España y Europa», pero en realidad no es más que seguir la política del capital financiero, de armamento como sector privilegiado de acumulación capitalista, en un mercado mundial que desborda de sobreproducción, es decir de producción de armas como estímulo prioritario a la marcha de la economía.
Además, significa ampliar el lugar de los EE. UU. en el comercio y producción de armas; hoy el 80 % de los equipamientos militares de la UE provienen de allí. Es simplemente la traducción en España de la política de Trump cuando propone aumentar el presupuesto militar este año en hasta 1,5 billones de dólares (lo que supone un aumento del 40%) recortando 73.000 millones en sanidad, educación, etc. En palabras de Donald Trump, «la prioridad es la protección militar».
Alguien puede negar que el gasto militar vaya en detrimento no so
lo del gasto social, sino que sea el elemento que gangrena toda la actividad económica y social.
Y los EE. UU. son la vanguardia cuando el peso del sector militar industrial, como lo caracterizó el expresidente Eisenhower, destruyó el resto de la producción industrial, que se deslocalizó.
Hoy los EE. UU. importan –en primer lugar de China– la mayoría de los bienes socialmente necesarios.
Sería iluso creer que solo consiste en producir más armas, hay que incluir toda la política de guerra. Necesitan reordenar toda la sociedad con relación a la guerra, desde la escuela a la construcción de vías rápidas para que los carros de combate puedan circular (la UE tiene un plan para que las tropas puedan circular y llegar en un máximo de 3 días de un punto a otro de la UE, un plan dotado con 10.000 millones.
¿Invertir en defensa es invertir en paz, en seguridad y en puestos de trabajo?
Así al menos lo resumió en un Foro en Barcelona el 6 de mayo la ministra de Defensa Margarita Robles.
De entrada, las cifras. La ministra confesó que cuando llegó al Gobierno hace 7 años, se invertía en defensa 8.000 millones, hoy 33.000 (datos más completos hablan de 40.500); o sea, entre el 2,1 y el 2,4 del PIB. También desmintió las amenazas de Trump contra España, ya que mientras Trump amenazaba al mismo tiempo los EE. UU. siguen ampliando la base de Rota con el anuncio de más de 100 millones de inversión y la llegada de un nuevo destructor (sumándose a los 5 actuales)
Pero lo importante es desmentir estas afirmaciones:
¿Invertir en paz? La experiencia y la historia dicen lo contrario, si se invierte en armas se prepara la guerra. Para ello hay que inventar un enemigo externo o interno, La línea oficial repite cada día y por todos los medios que el enemigo es la Rusia de Putin, olvidando alegremente que el ejército de Putin ha sido incapaz en cuatro años de derrotar a un país seis veces menor. Y además ocultando que desde 1991 la OTAN se ha extendido hasta las fronteras de la Federación Rusa porque la política oficial de los EE. UU. tras la caída de la URSS no era sino desmembrar Rusia para poder saquear sus riquezas. Lo cual evidentemente no justifica la invasión de Ucrania el 24 de febrero de 2022 por parte de Putin, invasión destinada a preservar los privilegios producto del saqueo de las antiguas propiedades públicas por parte de la oligarquía corrupta de Putin.
¿Seguridad? Para los ciudadanos y la mayoría social, la seguridad es un empleo fijo con salario suficiente, una sanidad y escuela pública que funcionen, un transporte público eficiente, una Seguridad Social sostenible, todo los demás son patrañas para engañar a la población y envenenar al movimiento obrero con promesas de empleos cualificados en la industria de armamento.
¿Puestos de trabajo? Veamos, la producción industrial de armas emplea alrededor de 200.000 puestos de trabajo en unas 200 empresas; el 22% en Andalucía, el 50% en Madrid. Y agotables ya que son producciones duales o sea también valen para lo civil.
¿Navantia y Santa Bárbara, Indra, reúnen a miles de trabajadores bien pagados? No es la opinión de los sindicatos que tienen que luchar duro para tener convenios dignos. ¿Acaso un plan estatal de reconstrucción de las estructuras públicas no daría cientos de miles de puestos de trabajo? Claro, pero con una clara diferencia y es que serían útiles y socialmente necesarios. No producirían para la destrucción, no debilitarían los recursos necesarios.
¿Cuántos aviones Canadair existen para apagar incendios y cuantos tiene el ejército para fines militares? Las cifras son difíciles de concretar, pero durante 2023, de 18 pasaron a 14 y de combate están alrededor de los 150, y para poner un ejemplo, Francia, según las cifras oficiales, tiene 224 aviones de combate Rafale y 6 Canadair.
Ángel Tubau






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