8.000 trabajadores de AIRBUS en Madrid se manifiestan frente al Ministerio de Industria para exigir respeto a sus reivindicaciones y al derecho de huelga
El 30 de septiembre y el 1 de octubre la empresa ha convocado un nuevo referéndum para que la plantilla de las 6 factorías de Airbus en España valore si acepta o no la propuesta de acuerdo que presentó la compañía en el Ministerio de Industria el 4 de septiembre.
El viernes 25 de septiembre la empresa ha tenido que sacar un comunicado haciendo aclaraciones sobre la citada propuesta, especificando cuestiones salariales importantes como el carácter retroactivo y otras matizaciones importantes. Gran parte de la plantilla que ha realizado la huelga mostraba su rechazo por no conocer realmente los detalles del acuerdo y por no haber tenido posibilidad de participar en una auténtica negociación a través de sus representantes. Se mantiene y existe una enorme desconfianza por muchos trabajadores hacia la dirección, a la que exigen garantías sobre el acuerdo, incluso sobre si debía haberse continuado con los piquetes de huelga o si aún es posible conseguir otras mejoras.
La empresa se ha visto obligada a comunicar a la plantilla ciertas cuestiones importantes para intentar asegurar un resultado positivo en el referéndum. Hasta el momento, la mayoría de los trabajadores en huelga han rechazado varias propuestas de acuerdo anteriores que no iban tan lejos y no aclaraban algunos de los avances que ahora aparecen, después de una huelga de 35 días.
Es importante recordar que, a pesar de que esta era una negociación que quedó pendiente en el actual convenio firmado en 2024, con una duración de 4 años, y que solo tenía que tratar la subida salarial de 2026 y 2027, los trabajadores en huelga han impuesto a la empresa que se hable de otros temas como teletrabajo, vacaciones, absentismo, comedor, situación del personal de la división espacial que segregan a otra nueva empresa, etc.
La importancia de recuperar el IPC real más un 7,95% en 4 años a cuenta de todo lo perdido.
Desde la pandemia, la actualización salarial en AIRBUS no ha estado referenciada al IPC, sino que contaba con una mera cifra de incremento acordada previamente al margen de la inflación. Es decir, mientras en 2021 y 2022, cuando la inflación final reconocida por el INE de esos dos años ascendió a un 12,2%, la subida que se aplicó a los trabajadores de Airbus apenas sumó un 3%: un 1,5% cada año. En 2021 subió el IPC un 6,5% y en 2022 un 5,7%.
En dos años, a nivel de actualización salarial de aplicación general para toda la plantilla, se puede decir que perdió un 9,2% de poder adquisitivo; sin contar otras posibles subidas que solo afectan a parte de la plantilla. Un golpe brutal a la capacidad adquisitiva de los salarios en apenas dos años.
Todo ello a pesar del incremento de beneficios de AIRBUS, que solo en 2025 ascendió a más de 5200 millones, o del aumento salarial del máximo ejecutivo, un 27% el último año.
Comparados con empresas de la industria que sí conservan la actualización salarial anual con IPC real más un incremento adicional, consolidado en tablas; solamente esos dos años se produce una diferencia que se acrecienta porque unos pierden un 9,2% y otros aumentan un 10% de salario.
Manifestación espectacular frente al Ministerio de Industria.
El sábado 12 de septiembre en Madrid, unos 8.000 trabajadores de AIRBUS se manifestaron hasta el Ministerio de Industria para exigir respeto a sus reivindicaciones y al derecho de huelga. Fue una tremenda demostración de fuerza de una plantilla movilizada en la que participaron, además de trabajadores de Madrid, otros de las plantas de Andalucía y Castilla-La Mancha.
El 9 de septiembre, el comité de huelga (CGT, UGT y UTIL) decidió “pausar” la huelga, es decir, mantener la convocatoria formal, pero dejar de hacer de momento los piquetes, tras la oferta realizada en el Ministerio de Industria por el Gobierno y el CEO de la multinacional, Guillaume Faury.
Hay que recordar que en la reunión convocada en el Ministerio de Industria el 4 de septiembre, la dirección de la multinacional negó la entrada formal (a pesar de haber sido convocados) a CGT y UTIL, dos de los tres sindicatos que forman el comité de huelga, en un espectáculo bochornoso y una pretenciosa puesta en escena que consintieron los representantes del gobierno presentes.
Existe una situación llamativa. A esa reunión sí asistieron representantes de CCOO, ATP y SIPA, los cuales, sin exigir a la dirección que debían participar todos los sindicatos convocantes de la huelga (como debería haber ocurrido solo por responsabilidad y respeto a los trabajadores en huelga), aceptaron la propuesta rápidamente, al igual que en ocasiones anteriores otras ofertas inferiores.
Esos sindicatos, que son mayoría en el comité interempresas, con un 75% de representación según las últimas elecciones sindicales, no apoyaron
ni convocaron la huelga actual, en la que ha participado una parte importantísima de la plantilla, tanto de oficinas como de taller.
Sin embargo, de los tres sindicatos que forman parte del comité de huelga, tan solo UGT pudo asistir a la reunión en el Ministerio de Industria. Los tres sindicatos que apoyan la huelga apenas suman un 25% de la representación.
La empresa será juzgada por vulnerar el derecho de huelga el 4 de noviembre.
CGT denunció en la Audiencia Nacional a la dirección de Airbus por vulnerar el derecho fundamental a la huelga y a la libertad sindical en la negociación de este preacuerdo. Pidió medidas cautelares para suspender el referéndum sobre la propuesta presentada en el Ministerio de Industria, que la empresa iba a realizar los días 24 y 25 de septiembre.
La Audiencia Nacional paralizó cautelarmente esa votación y autorizó la celebración del referéndum a la empresa, que ha anunciado una nueva convocatoria para el 30 de septiembre y 1 de octubre.
Aun así, la Audiencia Nacional tendrá una nueva vista el 4 de noviembre donde tendrá que analizar la cuestión
de fondo planteada en la demanda de CGT sobre si la empresa ha vulnerado el derecho de huelga y ha tenido mala fe negociadora en la presentación del actual preacuerdo y en las mediaciones paralelas que mantuvo en el SIMA, negándose a negociar con los convocantes y el comité de huelga.
¿Qué debería haber ocurrido? La empresa debería haberse sentado con el comité de huelga para negociar y, en su caso, redactar claramente los términos de una propuesta que incluyera las peticiones de las personas trabajadoras en huelga, que son las que deberían haber valorado si dicha propuesta servía para desconvocar o no definitivamente la huelga y pasar a consulta posteriormente al resto de la plantilla para decidir si se firma o no un acuerdo.
En el convenio anterior, en lugar de celebrar un referéndum entre toda la plantilla acerca de las propuestas de acuerdo de convenio, los sindicatos firmantes CCOO y ATP, con una mínima mayoría en la representación de la comisión negociadora, firmaron el acuerdo del convenio, consultando tan solo a su afiliación, sin preguntar al resto de la plantilla. Se dio el caso de que tan solo una minoría de la plantilla pudo decidir acerca de la firma o no del convenio.
La realidad ahora es que la empresa ha hecho todo lo posible por evitar negociar directamente con el comité de huelga y ha despreciado y huido en todo momento del diálogo con los representantes de la asamblea de trabajadores huelguistas. Estrategia en la que han colaborado la dirección de los sindicatos CCOO, SIPA y ATP, mayoría en el comité interempresas.
La irrupción de la plantilla en una huelga no prevista dominada por la asamblea
A pesar de todo, hay que reconocer y poner en valor que la dirección de la empresa ha tenido que ir muchísimo más lejos de lo que habría querido admitir hace meses. Jamás habría pensado que se iba a desatar una huelga indefinida que durara 35 días y pusiera en cuestión el cumplimiento de las entregas de más de la mitad de los pedidos de aviones de este año, que sometiera a los sindicatos al control de las asambleas y que se celebraran grandes manifestaciones en Getafe, Sevilla y Madrid.
En un momento además en el que existe un aumento importante de los pedidos militares por varios países, la dirección de Airbus debe estar recibiendo presiones de varios gobiernos para que no se cuestionen las entregas de pedidos comprometidos.
En ningún momento, hace meses, se podía pensar que la empresa iba a tener que poner encima de la mesa el IPC real con garantías y la recuperación de una parte del poder adquisitivo perdido, que en este momento ascendería a cer
ca de un 8,20%, con el efecto arrastre repartido en cuatro años.
El hartazgo de buena parte de la plantilla hacia los manejos de la dirección y el conocido conchabeo que hacen con algunos dirigentes sindicales, sin duda ha sido el combustible de que se fuera gestando un movimiento interno, sobre todo entre los empleados de la oficina, para plantar cara y presionar para que se convocara una movilización, que tuvo que convocar finalmente SIPA, sindicato más votado en Getafe y que al final de julio se desligó de la misma firmando un preacuerdo con CCOO y ATP sin consultar a la asamblea y que fue rechazado por la mayoría de la plantilla.
No era fácil pensar que la convocatoria de una huelga indefinida que empezó el 1 de julio fuera continuada durante casi tres meses, y que, aunque inicialmente parecía que estaba muy influida por la retirada por parte de la empresa de los dos días de teletrabajo a la semana, que afectaba a los trabajadores de oficinas, se pudiera extender y estuviera finalmente dominada por la defensa de reivindicaciones que unieran a la mayor parte de la plantilla, muy determinada a conseguir, entre otras cuestiones, la recuperación del IPC real, o que fuera a durar tanto y que estuviera dirigida por una asamblea general que durante unos días consiguió que todos los sindicatos tuvieran que participar y que toda la plantilla, también los operarios de taller, estuviera llamada a participar en la huelga y en la manifestación del 16 de julio, que fue muy importante, de Getafe y en Sevilla.
Porque una de las características que explican esta situación es la negativa histórica de varios sindicatos a evitar participar en asambleas generales, donde todas las secciones sindicales puedan dar su punto de vista, rindan cuentas y se sometan a sus votaciones.
Ha sido muy significativo cómo, especialmente en la fábrica de Getafe, la más grande de AIRBUS en España, la huelga ha sobrepasado a todos los sindicatos, y ha estado controlada por la asamblea de personas trabajadoras en huelga que organizaba grupos de organización de los piquetes.
Nos mantenemos a la espera de cuáles son los siguientes pasos, de la continuidad o no de las movilizaciones, de qué se acuerda en las asambleas y del resultado del referéndum que no conoceremos hasta el 2 de octubre, así como del juicio del 4 de noviembre.
La negociación de la subida salarial de los dos últimos años del actual convenio parecía que RRHH la tenía bien atada. Sin embargo, la constancia de buena parte de la plantilla ha sido determinante para hacer cambiar el rumbo en pleno vuelo a la dirección de la compañía. La capacidad de mantener la presión de la huelga durante semanas ha sido clave para influir en el resultado de la negociación y hacer ver a la empresa que su plan no era suficiente sin contar con los trabajadores.
Desde Información Obrera vamos a realizar próximamente un debate con varias personas trabajadoras de Airbus para poner en común sus experiencias en esta movilización, hacer balance de esta huelga, intercambiar sus puntos de vista y poder editar posteriormente un resumen de sus conclusiones que, por su interés, pueda servir al movimiento obrero de todo el país y que sea también de utilidad, por ejemplo, a los mismos trabajadores y sindicalistas de la compañía en otros países.
Carmen García y José Esteban






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