Más que una guerra
Este 8 de abril, horas después de la tregua firmada entre Estados Unidos e Irán por mediación del Gobierno de Pakistán, será recordado en el Líbano como el miércoles negro. Más de cien bombardeos sobre la población civil. Sunitas, chiitas, drusos, maronitas… todos los libaneses han sufrido la agresión brutal y genocida del ejército de Israel, ejercito armado por los Estados Unidos y los Gobiernos europeos.
La historia se repite; quieren aplicar al Líbano la suerte de Gaza y Cisjordania, transformar el Líbano en un desierto de destrucción. La responsabilidad de los Estados Unidos es total, así como de los Gobiernos europeos y la Unión Europea, Sin duda la posición del Gobierno Sánchez brilla por su lucidez, exige suspender el acuerdo de asociación de la UE con Israel, aunque tarde, es mas que nunca necesario. Lástima que esta posición este empañada por la continuidad de la ayuda militar a la mafia de Zelenski, y al aumento descomunal del gasto de armamento en detrimento de las inversiones sociales.
Responder desde el movimiento obrero a la Fenasol, los sindicatos del Líbano, es una exigencia elemental, porque lo que está en juego para el imperialismo y su brazo genocida, el ejército sionista, es el derecho del Líbano a existir. Los ataques contra la población libanesa empezaron desde la constitución del Estado de Israel en abril de 1948.Y la resistencia libanesa se formó para defenderse de estos ataques.
Acabar con una civilización
Las palabras tienen un sentido. Volver un país a la edad de piedra no tiene nada que ver ni con la democracia ni con los derechos de las mujeres ni con la supuesta lucha contra la teocracia iraní (olvidando sin duda que esta teocracia fue instaurada en febrero de 1979 con la ayuda de los Gobiernos occidentales para hacer frente a la revolución obrera y popular que acabó con el sah y su dictadura al servicio del las multinacionales del petróleo).
El balance de estos primeros 40 días de guerra contra Irán muestran el objetivo: miles de muertos civiles entre ellos 230 niños y profesores (del informe de la relatora especial de la ONU para la educación), 600 escuelas y centros educativos afectados, 30 universidades atacadas, el Instituto Pasteur, creado en 1920, arrasado, con el objetivo de acabar con la producción de medicamentos (Irán produce el 90%de su consumo),131 sitios históricos y culturales atacados, decenas de mezquitas, el Gran Bazar de Teherán (patrimonio de la humanidad), 48 museos… La UNESCO había comunicado las coordenadas de todos los sitios antes de los ataques.
Esto no es solo una guerra, es un programa de aniquilación.
No hubo ni errores ni daños colaterales, hubo y hay la voluntad de destruir.
Este es el futuro que el imperialismo quiere destinar a la humanidad a todos los pueblos, incluidos los trabajadores, y a todas las minorías oprimidas de su propio país.
Los imperios caen desde su interior
Junio de 2025, octubre de 2025, 28 de marzo de 2026, tres grandes jornadas de movilizaciones en miles de ciudades de los Estados Unidos. Empezaron por «NO KING» contra la deriva autoritaria de Trump, a esto se añadió «NO al ICE», la policía antiinmigración que persigue, expulsa e incluso asesina a los emigrantes y los que los apoyan, y después se transformó en «NO WAR», y la juventud salió por millones contra la guerra recordando Vietnam y las grandes movilizaciones contra la agresión al pueblo vietnamita.
Una gran coalición de organizaciones, centenares de ellas formadas en los Estados Unidos, han coordinado sus esfuerzos para organizar la movilización. Y hoy las federaciones sindicales que participan en esta coalición plantean la necesidad de un 1 de mayo de combate (en EEUU no es festivo) y prepara la condiciones de una huelga general que aúne la lucha contra la guerra, el ICE y contra la inflación, los bajos salarios y la defensa de Medicare y demás conquistas sociales.
La política de guerra tiene un coste a todos los niveles. Trump quiere aumentar a 1,5 billones el presupuesto militar, es decir, un 40% más. Como comparación, China tiene un presupuesto de 275.000 millones, Alemania 65 y España 24 (en realidad unos 30).
Por eso Trump exige a todos los Gobiernos europeos multiplicar el presupuesto militar y, claro está, comprar armas estadounidenses (casi la única «industria» que no ha deslocalizado de Estados Unidos).
Y desarrollar esta política exige acabar con las formas de democracia parlamentaria, actuar al margen del Congreso y el Senado. Amenaza con anular las elecciones de medio mandato de noviembre; hace dimitir a la ministra de Justicia, Pam Bondi, porque no logró ocultar los papeles de Epstein; eliminó a los generales, entre ellos el jefe del Estado Mayor de tierra, que dudaban sobre la oportunidad de la guerra contra Irán.
Y al mismo tiempo, ante la movilización en Minnesota, tuvo que retirar la ICE y cesar a sus principales dirigentes.
Solo la movilización de los trabajadores y los pueblos
El recuerdo de Vietnam sigue vivo. El ejército norteamericano fue derrotado políticamente por la movilización de la juventud y los trabajadores estadounidenses contra la guerra, junto con la resistencia del pueblo vietnamita.
Biden hizo huir sus tropas de Afganistán después de 20 años de ocupación y «lucha» contra los talibanes para darles el poder a estos, ante la oposición mayoritaria a la guerra en Estados Unidos. Hoy más del 70% de la población estadounidense está contra la guerra.
Ayudar a crear un movimiento de masas contra la guerra en toda Europa, partiendo del lugar más avanzado, como es Gran Bretaña, es la principal tarea.
El 28 de marzo se, manifestaron en Londres 500.000 ciudadanos contra la guerra, encabezados por STOP THE WAR, organización que junto con otras acoge en Londres los días 19 y 20 de junio una Conferencia y Mitin contra la Guerra para debatir y decidir acciones comunes contra la guerra y la austeridad.
A.Tubau 10 de abril






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