La población trabajadora espera un giro a la izquierda

Publicado el por Redacción Información Obrera

Categoría: Editorial

La decisión de regularizar la situación de centenares de miles de trabajadores y trabajadoras emigrantes -al margen de los motivos que la hayan desencadenado- es sin duda una muy buena noticia para el conjunto de la clase obrera.

No es una medida que caiga del cielo. Por el contrario, es el resultado de una movilización que dura más de cinco años, de más de 700.000 firmas de una ILP, de la lucha por derogar la nefasta Ley de Extranjería.

No nos engañemos: es una medida limitada, porque no es la derogación de la ley, sino su modificación parcial, pero es un respiro de alivio para cientos de miles de hermanos de clase, para la porción más explotada de la clase trabajadora. No es por casualidad que las derechas clamen al cielo, y lancen una campaña de bulos e insultos, porque la persecución contra los emigrantes es una necesidad política para dividir a la clase obrera, y la sobreexplotación de la mano de obra inmigrante sin derechos permite que quienes la emplean obtengan pingües beneficios.

Pero ese paso adelante está en contradicción con la apuesta del Gobierno por la política de guerra, con el hecho de haber triplicado en 2025 el gasto militar. 34.000 millones según ha confesado el propio Pedro Sánchez. Una política que cuenta con el consenso de las derechas.

O política de guerra o necesidades de la población. Todos los datos están ahí. Los accidentes ferroviarios no son ajenos a la desinversión en mantenimiento, obra de todos los Gobiernos desde 2010, incluido, por tanto, el actual. Como los déficits en todos los servicios públicos, desde la sanidad al cuidado de los embalses. Cada euro en armas es un euro menos en sanidad, educación, infraestructuras, en vivienda. O sea, en la seguridad y las necesidades de la población.

La regularización parcial de trabajadores sin papeles demuestra que es posible otra política, que lo único que falta es voluntad de llevarla a cabo. Otra política para la mayoría del país, para los trabajadores y los pueblos. A esto están confrontados todos los partidos que dicen defender los intereses de la mayoría social.

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