El trabajador autónomo: igualar en obligaciones para igualar en derechos
PTA ha calificado de «desoladores» los datos de cierre de establecimientos al cierre del ejercicio 2025: Durante 2025 desaparecieron una media de 1.132 pequeños comercios al mes, acumulando una pérdida total de casi 13.600 negocios en un solo año. El último mes de 2025 fue especialmente duro, con la pérdida de casi 2.000 afiliados en el sector, lo que supone el peor dato de los últimos años para una campaña que tradicionalmente es de crecimiento. De no aplicarse medidas correctoras inmediatas, en 2026 se perderán otros 12.000 comercios adicionales.
Causas del declive. Más allá de la crisis económica
Para la organización, el problema no es solo la inflación, sino factores estructurales que están «vaciando» las calles y afectando al conjunto de los trabajadores autónomos.
El trabajo autónomo en España ha dejado de ser una opción periférica para convertirse en el pulmón de la economía nacional, representando casi el 15% del PIB. Sin embargo, este motor funciona a pesar de un sistema que, durante décadas, ha mantenido a más de tres millones de trabajadores en una ciudadanía laboral de segunda clase.
Justicia fiscal. Por un IRPF que respete la realidad del negocio
La asfixia fiscal es la mayor amenaza para el pequeño comercio y el profesional independiente. UPTA ha sido tajante: mientras las grandes corporaciones acceden a complejas arquitecturas de ingeniería fiscal, el autónomo soporta una presión directa insostenible.
La exigencia de los 10 puntos
Nuestra organización demanda una reducción inmediata de 10 puntos en el IRPF (5 puntos en el tramo estatal y 5 en el autonómico). Esta medida no es un capricho, es una necesidad de supervivencia que supondría un ahorro medio de 1.400 euros anuales por trabajador, inyectando liquidez directa donde más se necesita: en la calle.
Compensación estructural: Esta rebaja debe financiarse a través de una mayor tributación en el Impuesto de Sociedades para las grandes empresas. Es hora de que el sistema sea un espejo de la capacidad económica real y no una carga desproporcionada sobre el que apenas llega al Salario Mínimo Interprofesional (SMI).
El Fin de la «Burbuja del emprendimiento» y el Relevo Generacional
España se enfrenta a una catástrofe silenciosa: 600.000 autónomos se jubilarán en los próximos cinco años. Desde UPTA denunciamos el fracaso de las políticas de «emprendimiento por necesidad». No se trata de crear altas efímeras en el RETA para maquillar las listas del paro; se trata de salvar el tejido productivo existente.
Pacto de Estado por el Relevo: Exigimos un plan que incentive a los jóvenes a tomar las riendas de negocios ya consolidados —comercio de proximidad, talleres, artesanía— en lugar de lanzarlos al vacío con startups sin base sólida.
Análisis del crecimiento: El 90% del crecimiento actual del sector proviene de trabajadores extranjeros. Es imperativo desarrollar políticas de integración y protección que aseguren que este nuevo autónomo no sea víctima de la precariedad o la explotación. Un Sistema de Cotización por Ingresos Reales sin Concesiones: Aunque la implantación del sistema de cotización por ingresos reales es un hito histórico de UPTA, la batalla por su perfeccionamiento continúa.
No a la «congelación» de derechos: Ante las propuestas de congelar las cuotas en los tramos bajos para 2026, UPTA es firme: «Congelar cuotas es congelar pensiones». La congelación es un espejismo de ahorro que condena al autónomo a una jubilación de miseria. Exigimos un despliegue total de los tramos que garantice la contributividad real y la sostenibilidad del sistema.
Justicia Contributiva: El que más gana debe aportar más al fondo común, y el que menos gana debe ver reducida su cuota hasta los 200 euros, permitiéndole respirar sin perder su protección social.
Protección Social: El fin de la discriminación asistencial.
Es inaceptable que en 2026 enfermar siga siendo una ruina económica para el autónomo. La brecha de protección social es el «agujero negro» que debemos cerrar.
.- Subsidio para mayores de 52 años: Reivindicamos que los autónomos que agotan su prestación por cese de actividad tengan el mismo acceso al subsidio de 480€ que los trabajadores asalariados. Miles de profesionales de larga trayectoria quedan hoy en la indigencia meses antes de su jubilación.
.- Cese de actividad real: El actual «paro del autónomo» es una carrera de obstáculos. Exigimos que la caída de ingresos sea prueba suficiente para acceder a la prestación, eliminando el veto arbitra
rio de las Mutuas.
.- Salud y conciliación: «Enfermar no es una opción, es un derecho a ser cuidado». Reivindicamos la bonificación total de las cuotas desde el primer día de baja y ayudas directas para el relevo por maternidad o cuidado de dependientes.
.- La lucha contra la morosidad y la «uberización»: El pequeño autónomo no puede seguir siendo el banco gratuito de las grandes empresas ni la mano de obra barata de las plataformas digitales.
.- Régimen Sancionador ya: Exigimos multas ejemplares para las empresas y administraciones que paguen más allá de los 60 días. La liquidez es el oxígeno del negocio, y el retraso en los pagos es una forma de asfixia premeditada.
.- Contra los falsos autónomos: Denunciamos el repunte de falsos autónomos en sectores técnicos y digitales. Exigimos un refuerzo masivo de la Inspección de Trabajo: el autónomo debe tener autonomía real, no ser un asalariado encubierto sin derechos.
La postura de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) respecto a la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) ha sido históricamente favorable, defendiéndola como un motor para el consumo interno y la dignidad laboral.
UPTA sostiene que el incremento del salario mínimo no solo es una cuestión de justicia social, sino una medida económica estratégica.
La organización estima que las subidas salariales inyectan miles de millones de euros adicionales en la economía que terminan revirtiendo en los pequeños negocios a través del consumo interno.
También hemos señalado que es difícil vivir con el salario mínimo actual dadas las condiciones del mercado de vivienda y la carestía de la vida, por lo que apoya los incrementos para reducir las diferencias salariales.
Contrariamente a las críticas de otros sectores, afirmamos que la subida del SMI no representa un problema estructural para los autónomos con trabajadores a su cargo.
Defendemos que el pequeño negocio cumple rigurosamente con la legislación laboral (horarios, vacaciones y salarios) y no basa su rentabilidad en la explotación laboral. Los asalariados son el eje fundamental del éxito de los pequeños negocios, por lo que abogamos por una redistribución correcta de la riqueza para afianzar las plantillas.
El sistema de trabajo autónomo en España necesita cirugía estructural, no parches temporales. El año 2026 debe ser el de la «dignidad del trabajo autónomo».






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