Frente al desalojo de Badalona, derogación de la Ley de Extranjería
El pasado día 17 de diciembre, las más de 400 personas migrantes que residían en las instalaciones del antiguo instituto B9 fueron desalojadas a instancias de las peticiones a los jugados por parte del propio consistorio, encabezado por el presidente de Catalunya del PP, Albiol. La hipocresía lo hacía coincidir con el día internacional de las personas migrantes, que se «celebra» el 18 de diciembre.
Buscando el origen
Debemos buscar el origen en lo ocurrido en diciembre de 2020, en plena pandemia del COVID, cuando murieron 3 personas y más de 25 fueron heridos, por el incendio generado en la nave abandonada donde residían más de un centenar de personas. Las causas, al menos las alegadas, fueron un sobrecalentamiento de las instalaciones eléctricas o algún tipo de fuego, cuando intentaban utilizar estufas para poder calentarse. También estaba de alcalde Xavier García Albiol.
Ahí inició el relato para azuzar el enfrentamiento entre migrantes y vecinos de la ciudad. Las primeras afirmaciones fueron: «no habían provocado ningún tipo de conflicto durante los primeros años de convivencia» pero «en los últimos tres años llegaron a la nave subsaharianos que causaron problemas», ya que hasta esa fecha la situación era totalmente aceptada y comprendida por la ciudadanía. Y con objeto de evitar una reconstrucción mínima por los afectados, Albiol informaba: «He dado instrucciones a los servicios técnicos para que mañana contraten a una empresa especializada y que, sin ningún tipo de excusa, comience el derribo».
Durante estos años se han ido concentrando sobre todo migrantes en el edificio del Instituto referenciado. No han generado ningún problema, entre ellos se encontraban migrantes sin papeles, con papeles e incluso con contratos de trabajo que no pueden siquiera alquilar una habitación, fundamentalmente por el relato de miedo y de odio generado por el propio alcalde Albiol que prácticamente impedía alquilar pisos ni habitaciones, sobre todo a la población subsahariana.
El discurso racista
Así como la actividad municipal y judicial se convirtieron en hechos el pasado 17 de diciembre con el desalojo más grande de la historia reciente contra un asentamiento en España, en el que alrededor de 400 personas fueron expulsadas de su lugar de vivienda sin ninguna alternativa residencial, incumpliendo incluso la orden judicial que así lo exigía, dejándolas literalmente en situación de calle. Con el desalojo y a instancias de la alcaldía se procedieron a controles con detenciones y aperturas de procesos de expulsión y deportanes.
A pesar del relato de más de 5 años, la sociedad de Badalona, con sus asociaciones, organizaciones y también de forma particular, se volcaron en su ayuda, ya que tuvieron que usar amparo en el puente de la autopista C-31, a pesar de las fuertes lluvias y el inicio de las primeras olas de frio.
Albiol fue claro: «Ni puedo ni quiero buscar soluciones» e incorporó más falseades sobre la situación añadiendo la existencia de «mafia, prostitución y drogas» y que «los capos cobraban a la gente para dormir», afirmaciones que quien suscribe el presente escrito desmiente de forma categórica. Las administraciones están buscando soluciones que ya llegan tarde. Sin duda lo necesario, lo que realmente puede ayudar a las personas migrantes es la derogación de la discriminación al amparo de la Ley de Extranjería. Su derogación debe ser la primera exigencia frente a las políticas y relatos de odio y racismo, que no sirven sino para dividir a la propia clase trabajadora.






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