Entrevista al portavoz del CAIT
Julio Turra entrevista al portavoz del Comité Autónomo e Independiente de Trabajadores y Trabajadoras (CAIT), de Venezuela, para la revista brasileña O´Trabalho
Pregunta: ¿Cuál es la situación interna en Venezuela pasados 13 días del ataque militar y secuestro de Nicolás Maduro y Cilia Flores por EE. UU.?
Respuesta: Desde la perspectiva de la constitución venezolana, Maduro sigue siendo el presidente, pues no ha muerto, no ha renunciado; está secuestrado. Entonces, siendo así, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela establece que la vicepresidenta asume las funciones ejecutivas, así fue ratificado por Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) aunque, transcurrido la mitad del mandato presidencial, la carta magna obliga a la convocatoria de nuevas elecciones. No obstante, el rumbo de estos comicios parece estar supeditado a las negociaciones en curso con Estados Unidos.
El gobierno mantiene el control del territorio, La Asamblea Nacional se reunió en pleno y ratificó a Jorge Rodríguez como su presidente. También se reunió el Consejo de ministros y tomó posición el alto mando militar. Las instituciones siguen funcionando. El país recobra la normalidad. No hubo desgobierno ni colapso. Si bien, se realizaron marchas en diferentes e importantes regiones del país.
No se llevaron a cabo grandes movilizaciones, ni en apoyo al gobierno, ni para celebrar por la salida de Maduro. A pesar de las presiones externas y las tensiones internas, los actores sociales optan por priorizar la convivencia. Aunque las amplias mayorías del país rechazan la intervención militar y el secuestro de Maduro.
El gobierno busca sobrevivir políticamente y demostrar su gobernabilidad ante la presión imperialista. Intenta mantener la cohesión interna, reorganizar liderazgos y proyectar continuidad en un contexto adverso. Su narrativa se enfoca en la defensa de la Soberanía Nacional y en denunciar la intervención extranjera. El regreso del presidente Nicolás Maduro busca asegurar la supervivencia como fuerza política, incluso bajo condiciones de tutela externa. En las calles de Caracas la gran preocupación de los venezolanos vuelve a ser el costo de la vida, los altos precios y la economía del país. Precarización laboral y un tejido social desgastado por años de crisis, sanciones y bloqueo económico Esta realidad es la que el pueblo trabajador aspira que cambie.
P: Desde los sectores de la clase trabajadora organizada, sindicatos y movimientos, ¿cómo se ve el gobierno de la presidenta «encargada» Delcy Rodríguez y las negociaciones con el gobierno de EE. UU.?
R: Con los anuncios de Donald Trump y del plan de estabilización, crecimiento económico y transición política que Estados Unidos tiene para Venezuela, anunciado por el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio. El reinicio de relaciones diplomáticas, las excarcelaciones de presos políticos, la reciente llamada telefónica con Donald Trump y Delcy Rodríguez para discutir una «agenda de trabajo bilateral» y resolver los diversos «asuntos pendientes» que mantienen Venezuela y EE. UU.
El anuncio de Jorge Rodríguez de un conjunto de leyes que la nueva Asamblea Nacional se comprometió a tramitar con carácter prioritario, constituye la columna vertebral del período constitucional 2026-2031. Este paquete abarca minería, comercio exterior, derechos sociales, innovación tecnológica, sistema eléctrico y regulación política, representando una nueva arquitectura jurídica (8 nuevos códigos) que configura un nuevo Estado Nación. Se busca reordenar el modelo venezolano en un contexto inédito: con Washington como socio central para reactivar la industria petrolera y el sistema eléctrico, y con un gobierno que intenta mantener su continuidad política mientras adapta su marco legal a esta nueva etapa de presiones e interdependencia con Estados Unidos.
Tenemos como antecedente la política de regresión laboral aplicada por el gobierno, con una institucionalidad laboral gravemente erosionada desde hace años, con la anulación práctica de la negociación colectiva, bonificación de los salarios, un movimiento obrero y sindical que se presenta como fragmentado, disperso y dividido, careciendo de una independencia significativa frente al gobierno y la oposición, y sin sindicatos que funcionen adecuadamente, sin un andamiaje organizativo que pueda mitigar el impacto. La posible reapertura del sector petrolero venezolano a la inversión estadounidense podría reconfigurar las cadenas de empleo y la presión sindical en el ámbito energético.
Hay desconfianza en las negociaciones con EE.UU., se ven como una presión para renunciar a la soberanía y privatizar empresas estatales, lo que impactará en el empleo y los derechos laborales. A pesar de que se apoya al gobierno a nivel nacional, hay sectores de trabajadores que cuestionan la gestión económica y exigen más transparencia y soluciones efectivas a sus problemas diarios.
P: Cómo miembro del CAIT, ¿cuál es el mensaje que quieres enviar a los trabajadores y sus organizaciones en todo el mundo en relación con lo que sucede en tu país?
R: La agresión contra Venezuela es un intento del imperialismo estadounidense de intimidar a toda la región y asegurar el acceso preferencial de Estados Unidos y sus empresas a los recursos, especialmente el petróleo, con el fin de fortalecer su control político y militar sobre el continente frente a cualquier resistencia y alinear a los gobiernos de la región con su política. Esta acción refleja que la crisis de dominación del imperialismo estadounidense ya no puede resolverse ni siquiera dentro del marco de las relaciones internacionales establecidas tras la II Guerra Mundial de 1939 – 1945.
El Comité Autónomo e Independiente de Trabajadores(as) (CAIT) ha dirigido un llamado a los organizadores de la Conferencia Europea contra la Guerra, programada del 4 y 5 de octubre de 2025 en París, en respuesta a las amenazas que representa la figura de Trump para los pueblos del mundo y su papel en el fomento de conflictos bélicos. Se solicita la manifestación de solidaridad con el pueblo venezolano.
Además, hacemos un llamado a la Conferencia Continental por el derecho a migrar y por los derechos de los migrantes, que se llevará a cabo del 8 al 14 de marzo, para que se incluya en su agenda el rechazo a la agresión contra Venezuela y la defensa de la libertad del presidente Nicolás Maduro. El CAIT exhorta a los pueblos, especialmente de América Latina y el Caribe, a alzar su voz en protesta contra estas agresiones.
Para nosotros, preservar la Constitución Bolivariana de 1999 se convierte en un hecho de resistencia y de afirmación soberana. Es el pacto fundacional que nos dimos con la constituyente que garantiza derechos intangibles, participación popular, soberanía sobre las Reservas Petroleras y el principio de autodeterminación. Renunciar a ella o permitir que sea arrasada por decretos de orden o imposiciones externas sería aceptar la disolución del marco que sostiene la vida política del país
Condenamos la intervención militar de EE.UU., vista como un ataque a la soberanía, y se apoya el discurso de Delcy Rodríguez de unidad nacional contra la agresión. Los trabajadores demandamos que las negociaciones resulten en mejoras económicas, control de precios, salarios dignos y cumplimiento de contratos laborales, ante el deterioro causado por el conflicto.
Entendemos que gobierno se encuentra ante una gran disyuntiva: no es posible, ser al mismo tiempo un gobierno antiimperialista, y un gobierno tutelado por los Estados Unidos. O se pliega a los mandatos del imperio y sigue gobernando con la venia de Trump; o confronta los intentos de tutelaje y llama a un gobierno de unidad nacional, convocando a un gran frente antiimperialista continental para reafirmar nuestra independencia y soberanía.






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