Por una república del pueblo y para el pueblo

Publicado el por Redacción Cataluña

Categorías: Enseñanza, Juventud, Libertades

Acto en la Universidad de Barcelona

El pasado 5 de mayo, desde el Comité de Acción Unitaria por la Púbica, en Barcelona se llevó a cabo un acto donde la temática principal era la república. Debatir, hablar, discutir, hacer cundir la interrogante de por qué derrocar a la monarquía, una de las figuras más parasitarias e impertinentes para los intereses de los trabajadores, es de extremada necesidad. Jóvenes, principalmente de la Facultad de Derecho de la Universitat de Barcelona, se movilizaron en busca de traer otros compañeros que estuvieran interesados y que quisieran un espacio donde la palabra se les diera para agregar, discrepar y proponer. Esta es la esencia del comité, por cierto, la de ser amplio y de intentar formar una unidad en busca de claros intereses y derechos: aquellos que rompan con la ofensiva agenda del capital contra el proletariado y que fortalezcan a los trabajadores y estudiantes.

Para ello, se llevó a cabo la labor de difundir el mensaje a través de mensajería instantánea y, lo que es más importante, dando la cara en el campus, distribuyendo convocatorias, pegando carteles y hablando de «tú a tú» con otros compañeros. Eso nos permitió traer al aula reservada una asistencia de unos diez compañeros más, número importante para seguir adelante y poder contar con más gente en las próximas oportunidades, hecho destacable para los momentos de hoy, donde las condiciones materiales dificultan la organización más que nada.

El acto, como dicho anteriormente, tuvo como asunto a abordar la república, ¿pero de qué forma entre las tantas que hay? En esto se fue muy asertivo: luchar por la república es romper con la mafiosa monarquía, jefa de un ejército permanente que absorbe millones y millones en detrimento de la educación, de la salud, de infraestructura, de la vivienda y servicial de los intereses imperialistas estadounidenses, que buscan más que nada destruir el empleo en Europa y precarizar todo aquello que se les oponga y que sea blanco de explotación. Pero no «luchar por una república» cualquiera. Se propone luchar por una república del pueblo, y para el pueblo, entendiendo la importancia de proponerlo en el ámbito universitario una vez inscriptos adentro del movimiento obrero también.

Así siendo, todo el debate se centro alrededor de la pregunta «¿Por qué la república es más necesaria que nunca?», sin caer en rememoraciones baratas o descripciones de lo que fue la última de las repúblicas españolas. De estos hechos, importantes por supuesto, se extrajo lo que fue el aprendizaje dejado para la clase trabajadora a partir de la resistencia armada contra el franquismo, para traerlo al presente mostrando la importancia de lo que es la organización para romper de vez y hondamente con la institución que representa el constante ataque contra los trabajadores, precarizando y destruyendo sus trabajos. La institución que representa el sometimiento de todos los ciudadanos de este Estado a los intereses de la oligarquía criminal e inescrupulosa del capitalismo estadounidense. La institución que representa la represión y el ahogamiento de todas las naciones, pueblos y trabajadores de España. La institución que, nada más ni nada menos, representa la continuidad de la podredumbre franquista. ¿O nos olvidamos de que el rey fue elegido a dedo por el dictador y de él aprendió como llevar adelante el Estado profundo, con sus crímenes, con sus atrocidades, con sus planes para perpetuar lo que él representa: LA OPRESIÓN, LA FUERZA ESPECIAL QUE MANTIENE LA RELACIÓN INCONCILIABLE ENTRE LAS CONTRADICCIONES DE CLASE? La monarquía es el Estado mismo, es lo que permite la explotación de la minoría sobre la mayoría, nosotros.

Luchar por una república trabajadora y obrera, que rompa con el falso verso de la transición (¡una transición cómica, hecha por los mismos nombres del régimen fascista!) y que nos permita llegar, realmente, a la democracia, cosa que hoy nos venden pero que ni de lejos lo es. Una democracia donde los elegidos políticos sean responsables ante nosotros, nos presten cuentas, que sean removibles en todo instante. Una república donde no haya una clase especial de la población con sus privilegios, bancados con nuestro dinero, para charlatanear en las asambleas de forma vacía. Más que palabras, queremos conquistas, derechos. Queremos que se hagan cargo de nuestras reivindicaciones, no que nos ataquen día tras día. Por eso, la solución no es, ni nunca será, una República parlamentarista, como Italia, o repúblicas en general, como al estilo francés o estadounidense.

La solución es luchar por una república trabajadora, que rompa con las falsas democracias burguesas que están al servicio de la graciosa propiedad privada. Y la forma de conseguirla es seguir buscando la organización, promoviendo actos como los que promovimos el pasado 5 de mayo, consiguiendo contactar y enlazar con demás camaradas del resto del Estado. La forma es conseguir una unidad de intereses trabajadores y estudiantiles, jóvenes, juntos con los más experimentados militantes, pensionistas, alentándola y haciéndola crecer cada vez más. Nuestra labor no termina, seguirá.

¡Salud y República!

Comité de Acción Unitaria por la Pública, Barcelona.

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