Chile: respuestas para el 4 de septiembre

Publicado el por Julio Turra

Categoría: Actualidad Internacional

1. Hay que votar Apruebo el próximo 4 de septiembre en el plebiscito que sancionará la propuesta de nueva constitución, por varias razones, las más importante, porque reconoce a Chile como un “Estado social y democrático de derecho”, lo que supone que dejaremos atrás la Constitución Pinochetista que consagraba el Estado chileno como subsidiario, dejando todo el campo de la economía a la iniciativa privada, con lo cual limitaba completamente el accionar del Estado.

Asimismo, la propuesta de nueva Constitución reconoce ciertos derechos como fundamentales y la salud, seguridad social, educación, vivienda pasan a adquirir una categoría superior que en la actual Constitución no los tienen. Es más, estaba reconocido que el otorgamiento de esos derechos fuera entregado a organismos privados, con lo cual Chile convirtió los derechos sociales en negocios en estos 41 años.

Y quizá, lo más importante, consagra a rango constitucional la libertad sindical, estableciendo el derecho a la sindicalización, a la huelga y a la negociación colectiva ramal. Asimismo, consagra al sindicato como la única organización titular exclusiva de derecho, por tanto, las únicas representantes de los trabajadores en la negociación colectiva.

2. El gobierno cumplió cinco meses de mandato, su accionar ha sido un tanto errático. La población se fijó muchas expectativas eligiendo al presidente más joven que nunca hubo y que obtuvo la votación más alta de las últimas décadas. Era la concreción de las demandas impulsadas luego de la revuelta del 18 de octubre de 2019. Sin embargo ha tenido que enfrentar la presión de una derecha desmedida que no le perdona ningún error y ello le ha llevado a abandonar parte importante de su discurso que daba cuenta de transformaciones importantes que la ciudadanía exigía, por ejemplo, el fin de las AFP, la desmilitarización del Wallmapu, etc.

Todo ese discurso ha sido moderado intentando tranquilizar a la derecha que presiona y al gran empresariado que se resiste a los cambios prometidos.

La presión de la derecha ha sido de tal nivel, que el gobierno ha interferido el proceso constituyente antes de que se sancione el 4 de septiembre la nueva constitución, anunciando su voluntad de modificar la Constitución una vez que se apruebe.

Un hecho que constituye abiertamente una transgresión a la soberanía popular y, de paso, desvela que el gobierno está dispuesto a ir cada vez más a la derecha con el fin de mantener mayor capacidad de gobernar el país. Eso tiene muchos peligros y pone en el centro la capacidad del pueblo de tolerar el que se desconozca su voluntad expresada desde el estallido en adelante.

El próximo 4 de septiembre hay dos alternativas: Aprobar o Rechazar.

Aprobar implica iniciar una nueva etapa de transformaciones que la Constitución por sí sola no resolverá, pero ofrece una salida. Rechazar implica quedarse con la Constitución de Pinochet y consolidar un modelo que privatizó los derechos sociales y que redujo al sindicalismo a su mínima expresión. Eso es lo que está en juego el próximo 4 de septiembre.

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