¿Después de Venezuela, Cuba?
Trump ha ordenado que a partir de este día los secretarios de Comercio, Howard Lutnick y el de Estado, Marco Rubio (hijo de cubanos exiliados) supervisen si algún país entrega, por cualquier vía, petróleo a Cuba.
Acosado por la formidable movilización en Minnesota, Donald Trump busca de nuevo una acción “destacada” en política exterior.
El jueves 29 de enero, Trump firmó una orden ejecutiva (el equivalente a un decreto) en el que asegura que “Considero que la situación con respecto a Cuba constituye una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos, y declaro una emergencia nacional con respecto a esa amenaza”.
Este decreto anuncia que su gobierno impondrá aranceles adicionales a todo producto de “cualquier país que directa o indirectamente venda o proporcione petróleo a Cuba”.
Trump ha ordenado que a partir de este día los secretarios de Comercio, Howard Lutnick y el de Estado, Marco Rubio (hijo de cubanos exiliados) supervisen si algún país entrega, por cualquier vía, petróleo a Cuba.
Recordemos que, tras la agresión militar contra Venezuela y el secuestro del presidente Maduro y su esposa, Trump impuso a la presidenta “encargada”, Delcy Rodríguez, el embargo a todo envío de petróleo a Cuba. Venezuela era hasta la fecha el principal proveedor de petróleo de la isla.
Este decreto, por tanto, tiene un objetivo: hacer presión sobre México para que cese los envíos de combustible (siendo el segundo proveedor hasta la fecha).
Trump concluyó diciendo – según la agencia AP -que ya no se enviará más petróleo a Cuba y que el gobierno cubano va a caer. Por el momento, la Secretaria de Energía de México y la dirección de PEMEX (petróleos mexicanos) guardaron silencio al respecto, y aunque la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha declarado que México es soberano y decide por sí solo con quien comercia, la agencia Reuters informa de que México había suspendido los envíos de petróleo.
¿Al borde de la asfixia?
Cuba precisa del petróleo para el transporte y el funcionamiento de sus centrales termoeléctricas. Según datos oficiales del gobierno cubano publicados en el diario Granma (periódico oficial) el país hoy en día solo puede satisfacer menos de la mitad de la demanda eléctrica por otros medios.
Estos mismos días, el periódico británico Financial Times afirmaba que Cuba cuenta con suministro de combustible para 15 o 20 días. Venezuela proporcionaba unos 46.500 barriles diarios a la isla antes de la intervención de EEUU. México entregaba en promedio 17.200 barriles al día que dejaron de llegar a mediados de enero. Otros proveedores de crudo son Rusia, que envió su último buque en octubre, y Argelia, que no ha vuelto a llevar un carguero desde febrero pasado, según la misma fuente. Ahora, según el New York Times, Cuba solo recibe tres mil barriles diarios. Y necesita 100 mil barriles diarios, de los cuales aproximadamente la mitad se destina a la generación eléctrica y el resto al transporte y a la actividad industrial. Todo el mundo puede imaginar la catástrofe humanitaria que el imperialismo USA está organizando.
“Parece que no podrá sobrevivir. Cuba no podrá sobrevivir”, declaró Trump a la prensa en la noche del jueves.
63 años de bloqueo
El triunfo de la revolución en Cuba en 1959, cuyo desarrollo posterior supuso la expropiación de los grandes propietarios –muchos de ellos, norteamericanos- y la destrucción de la dictadura de Batista y sus instituciones provocó, muy pronto, la intervención armada norteamericana. En abril de 1961, la CIA organizó una invasión en la Bahía de los Cochinos que fracasó por la movilización del pueblo cubano. A partir de entonces, las diferentes administraciones norteamericanas impusieron y reforzaron un embargo comercial contra la isla que, por el papel preponderante de la economía norteamericana y por medio de sus acciones sobre terceros países, se convierte en un verdadero bloqueo. Bloqueo que ha sido condenado por la inmensa mayoría de los miembros de la ONU., cuya Asamblea General lo ha rechazado hasta en treinta ocasiones (en 2024, con sólo el voto en contra de los EEUU e Israel).
La difícil situación económica de Cuba es producto, en buena medida, de este bloqueo que impide a la isla el comercio normal con todos los países.
La defensa de Cuba frente a la agresión imperialista
El periódico mexicano La Jornada concluye su editorial del 30 de enero de la manera siguiente: “En la coyuntura actual, incluso aquellos gobiernos que sienten animadversión por la forma de gobierno que se han dado los cubanos deberían ser conscientes de que la defensa de Cuba es, de hecho, la defensa de toda la humanidad frente a la arbitrariedad y el imperialismo descarnado que el trumpismo condensa en su lema ‘paz por la fuerza’”.
Ciertamente, todo gobierno que defienda la democracia, es decir, el derecho de cada pueblo a decidir sobre su futuro sin imposiciones externas, debería boicotear la orden ejecutiva de Trump. Incluyendo al gobierno de Pedro Sánchez y Yolanda Díaz. Como Hitler en 1938, el gobierno de Trump interpreta cada debilidad como una invitación a nuevas acciones. Pero no tenemos la garantía de que ningún gobierno defienda a Cuba frente al imperio. Como ninguno ha defendido de verdad a Venezuela.
Lo que sí tenemos claro es que para todas las organizaciones del movimiento obrero y para todas las que se digan defensoras de los derechos de los pueblos es una obligación actuar ahora en defensa del pueblo cubano.






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