Brasil: ¿Quién puede parar a Bolsonaro?

Publicado el por Corresponsales

Categoría: Actualidad Internacional

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Después de que Bolsonaro expusiera sus intentos golpistas ante representaciones diplomáticas de 70 países, el ministro Edson Fachin, presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE), reaccionó con un “¡basta!”. Pero ¿qué pasa?

No pasa nada. A menos que Bolsonaro haga nuevas declaraciones, ante una derrota más que probable, cuando querrá prender fuego al circo, siempre agitando a los militares como salvaguarda. No es casualidad que, en la convención de su actual partido, el pasado día 24, se vendieran camisetas de apología del artículo 142 de la Constitución (que preservaba la tutela militar).

El personaje que salió de las alcantarillas y que ahora es presidente, gracias al golpe de Estado de 2016 y a la persecución a Lula que lo excluyó de las últimas elecciones presidenciales, también se centra en azuzar a su turba, ahora más organizada, y más armada, que en 2018. Eleva el tono, se alía con el presidente de un congreso comprado a precio de oro y muestra a su nuevo candidato a vicepresidente, otro general. Si lo consigue, serían otros cinco años. Esto no quiere decir que haya que esperar y ver, sino salir a la lucha con la principal arma que tenemos, que es la movilización popular. Porque seamos razonables: fue el TSE el que abrió la puerta para que los militares metieran baza cuando los invitó a intervenir en el proceso electoral. No será el Poder Judicial, el mismo que se intimidó con un tuit del general Villas Boas y envió a Lula a la cárcel en 2018, el que frenará el golpismo. No serán las fuerzas armadas de las que se pueda esperar una reacción que ponga freno al individuo. Después de todo, en estos casi cuatro años, los generales y oficiales también se han adaptado a los desmanes del capitán. ¡Ninguna confianza en las Fuerzas Armadas!

Cualquier crítica y reacción contra las intenciones de los estafadores debe ser tenida en cuenta. ¡Pero no nos engañemos! La Fiesp (Federación de Industrias de São Paulo) y la Febraban (Federación de Bancos) hablan hoy en defensa de la democracia. De acuerdo. Pero ¿dónde estaban en 2016 cuando el golpe y en 2018 cuando el arresto de Lula y la gestación de Bolsonaro?

Estaban, donde siempre están, en la búsqueda de preservar sus negocios y ganancias. La democracia para ellos tiene un valor relativo.

Pero la democracia para el pueblo es algo directo y recto. La democracia para el pueblo trabajador es tener de nuevo comida en la mesa, es recuperar el empleo y los derechos, es tener derecho a la salud pública y la educación, es tener en sus manos el derecho a decidir los destinos de la nación. En este proyecto el primer paso es movilizar en la campaña electoral, en las calles, un amplio movimiento por el respeto al voto popular, que es lo que Bolsonaro amenaza ante la ventaja indiscutible de Lula.

La amplia preferencia por Lula -que no significa un resultado ya definido, porque el bando contrario está en acción- tiene un significado claro. Poner fin al hambre de 33 millones de brasileños y acabar con la inseguridad alimentaria de más de 100 millones, dar empleo a los 10 millones de desempleados y derechos a los millones que trabajan sin ninguna garantía, recuperar para los jóvenes la perspectiva de un futuro. Por eso Lula es favorito.

Por eso vamos a luchar para que sea elegido, empezando por la movilización por el respeto al voto popular. Y por eso seguiremos luchando, con Lula elegido, para reconstruir y transformar efectivamente este país cuyo pueblo es castigado por las instituciones actuales. Este país debe tener finalmente lo que nunca tuvo, una Asamblea Constituyente Soberana para romper con los grilletes que asfixian a su pueblo.

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